Principios básicos para que la pareja funcione

Las relaciones de pareja son un desafío a la capacidad de negociación y adaptación mutua. Pasada la etapa del enamoramiento que idealiza todas las facetas del compañero/a nos enfrentamos a una realidad que no siempre es fluida. El pensamiento de que todo en las parejas debe ser fácil y darse solo, no es más que otro aspecto de la idealización con la que tomamos nuestras relaciones más íntimas.

¿Qué hay después del enamoramiento inicial?

Desde luego hay muchos factores estudiados, social y psicológicamente, que pueden interactuar y reflejarse en el día a día de una relación, sin embargo es necesario que hablemos de los que necesariamente han de darse si queremos dotar de solidez nuestro proyecto juntos

Cómo dar solidez a la relación…tres principios básicos

1.Principio de Deslinde

Hablamos de la delimitación de la pareja con respecto al interior y al exterior. Correspondería a unas preguntas que suelen plantearse la mayoría de los componentes de diadas que duran en el tiempo: ¿Hasta qué extremo de intimidad puedo llegar en mi relación sin renunciar a mí mismo? ¿Con qué intensidad deberíamos definirnos con respecto al exterior?

  • Confusión en la pareja:

Como en muchos aspectos de la vida en el término medio está la virtud. Hay parejas que llegan a consulta confundidos por cómo ha derivado su relación. Habitualmente estaban de acuerdo en todo, no discutían y sentían que el uno para el otro lo eran todo.

Su visión de lo que es estar en relación se encuadraba dentro de un marco rígido donde existe una entrega mutua en la que queda poco espacio para que se produzcan las inevitables decepciones. Esta connotación fusional acaba por agotar la energía de las parejas antes o después y esto precipita una crisis grave ya que no tienen herramientas para definirse dentro de la relación como personas individuales.

  • Miedo a perder la individualidad:

Otras parejas por miedo a la pérdida de individualidad se deslindan el uno del otro con rigidez y temen la creciente intimidad. Son parejas donde las permanentes salidas con amigos, actividades varias con los hijos o quedadas con familiares recurrentes hacen que perciban más seguridad de no sentirse agobiados emocionalmente.

Las dificultades en la intimidad pueden llevar a formas de desconexión que añadan sufrimiento y sentimientos de incomprensión en uno o ambos miembros.

…Que dice un profesional….

Desde nuestro punto de vista una relación con garantías debe diferenciarse con claridad con respecto al exterior, los miembros de la pareja deben sentirse unidos en una relación especial que es distinta de cualquier otra y a la vez demandar espacio y tiempo propios. Además es fundamental que los compañeros respeten los límites entre ellos.

Es decir, los límites intra y extradiádicos deben ser claros para la pareja y para su entorno. La relación debe quedar a salvo de injerencias de la familia política, preservando su criterio de decisión y de organización más allá de los bienintencionados pero perjudiciales, a veces, iniciativas de terceras personas.

Así mismo la pareja no debe agotarse en un marco de relación familiar con sus hijos si los tuvieren sino que deben defender un espacio propio siempre que sea posible. La pareja es la base de la familia y hay que darle importancia y no darla nunca por terreno conquistado aprovechando la cantidad de cosas que hay que hacer cotidianamente.

En las sesiones terapéuticas de las parejas el trabajo con los límites es un clásico. Definimos dónde se encuentra la pareja en el momento presente y mediante el diálogo construimos una posible solución alternativa de cómo les gustaría que funcionaran los límites a partir de ahora.

Es la pareja la que debe definir sus nuevos límites teniendo en cuenta lo que han aprendido en las primeras sesiones.

Es necesario en muchas ocasiones fortalecer el núcleo de la diada, para a partir de establecer una identidad y un sentido de pertenencia mas fuerte, dar paso a los distintos estratos familiares como pueden ser los padres y los hijos.

…abordando la culpa…

Posteriormente trabajamos con los posibles chantajes emocionales a los que se van a ver sometidos si quieren redefinir los límites en su convivencia. La culpa puede aparecer asociada a un mal entendido sentido del deber que se lleva por delante en estas parejas tiempo, espacios y posibilidades para la intimidad. Si hay familiares demandantes es necesario trabajar la asertividad para no caer en sus redes.

Por otra parte los límites dentro de la relación de pareja y los espacios personales libres se reformulan en las sesiones terapéuticas. Ayudamos a establecer rutas en las que las peticiones de libertad no se confundan con el rechazo a estar con el otro/a.

La idea es tener espacios personales y espacios comunes y que sean conscientes de que los espacios personales pueden enriquecer los espacios comunes ya que cada uno podrá compartir con el otro todo las experiencias que ha tenido.

De las misma forma en otras relaciones lo que hay que trabajar es el espacio común que ha sido relegado ante demasiado ímpetu individual. A estas parejas hay que ayudarlas a establecer una intimidad basada en la cotidianidad que sin amenazar su  espacio personal dé cabida a una mayor conexión mutua basada en el compartir actividades o conversaciones.

2.Principio de flexibilidad en los roles desempeñados

Las relaciones íntimas de pareja se establecen dentro de las necesidades de apego que tenemos todos los seres humanos desde nuestro nacimiento. Los deseos de protección, cuidados, dependencia o pertenencia quieren verse satisfechos en el encuentro con el otro. Igual que en otros momentos de nuestra vida la relación con nuestros padres era la prioritaria en el orden afectivo en la época adulta son las relaciones conyugales las que toman el relevo.

Los miembros de la relación esperan comprensión y apoyo para el desarrollo personal. Poder volver a casa después de un duro día de trabajo y encontrar a alguien con quien hablar con complicidad hará que el estrés baje sensiblemente.

En las relaciones saludables los componentes de la pareja pueden adoptar actitudes tanto de cuidar como de dejarse cuidar. No existen reparos ni vergüenza y no hay roles definidos que coarten la libertad de expresión entre los cónyuges.

Esto es la base de la reciprocidad en el trato que hace que podamos confiar en nuestra relación.  Nos llevará por tanto a sentirnos cómodos tanto cuando necesitamos auxilio de nuestro partenaire como cuando tenemos que prestarlo.

Poder permitirse mostrarse vulnerable y pedir ayuda es una muestra de madurez y de confianza en el compañero. Sin embargo se convierte en un problema si no podemos actuar en otras ocasiones con un papel más resolutivo y “fuerte” cuando nuestra pareja nos necesita.

…cuando los roles se vuelven muy rígidos…

A veces encontramos en consulta parejas que han funcionado siempre con roles rígidos sin optar por variar. Vemos hombres cansados de ser los que lo resuelven todo y mujeres hartas de ser dependientes y sin embargo no son capaces de cambiarlo. Estas parejas repiten guiones de vida de sus propios padres e inconscientemente piensan que esto es lo correcto hasta que una crisis les sacude y les pone al borde de la ruptura.

…cuando cuesta exponerse en el vínculo con el otro…

También hay miembros de la pareja que no quieren sentirse cuidados porque en el fondo no confían en el otro. Se afanan por estar en todo y ser la parte activa de la pareja ocultando en el fondo de su corazón su deseo a poder sentirse dependientes y frágiles sin que eso sea una amenaza.

...cuando pido exceso de cuidado…

Por último hay personas que ven la relación como un campo abonado para ser cuidadas casi infantilmente sin dar mucho más a cambio. Si dan con un cuidador que quiera sentirse la parte “fuerte” de la pareja pueden establecer relaciones que tengan cierta solidez. A la larga sin embargo hablamos de un tipo de pareja con poca o nula capacidad para desarrollarse y cambiar a lo largo de las diferentes etapas que van a producirse en la vida.

Su intento de hacer que nada cambie chocará con la realidad y será entonces cuando dispongan de la oportunidad que siempre se negaron a disfrutar: poder descubrir la riqueza de vivir sin roles rígidamente marcados dentro de su relación.

Trabajo en Sesión

En terapia es necesario trabajar la empatía para que cada miembro de la pareja pueda ser más consciente de cómo determinados roles asignados pueden afectar al otro. Intentamos abrir vías de comunicación que conlleven intercambios de sentimientos sin que se produzcan juicios.

Hay una etapa de escucha para valorar las posibles quejas sobre roles fijos. Posteriormente se enseña a la pareja a gestionar los recursos de manera eficiente evitando las dependencias mutuas excesivas que se derivan de unos roles muy marcados.

Ensanchar la capacidad de escuchar, entender y participar en un cambio produce elementos creativos dentro de la relación que se manifestarán con una revitalización en el compromiso de la pareja

3.Principio de igualdad de valor en la relación

En una relación equilibrada y saludable los compañeros deben sentir la igualdad en la propia estimación. No nos referimos sólo a igualdad de derechos y reparto equilibrado de las labores familiares sino a una sensación de valoración por nuestra pareja de la misma dimensión a la que sentimos por nosotros mismos. Por lo general esta igualdad de valor descansa sobre la semejanza de cualidades sociales y personales.

De hecho las parejas que funcionan mejor son las que se han establecido en cuanto a características semejantes de sus miembros. Que los polos contrarios se atraigan es uno de los mitos más extendidos. Aunque aparentemente haya peculiaridades que hagan parecer muy diferente a cada uno de la diada a un nivel interno de desarrollo y diferenciación suelen ser similares como ya descubrió el terapeuta familiar Murray Bowen.

…Cuando se rompe la Igualdad…

En las ocasiones en las que la igualdad de valor se modifica se pueden abrir crisis que vuelvan a equilibrar el sistema o que terminen por destruirlo. Es el caso de las parejas que se casan partiendo de ese equilibrio pero a las cuales el paso del tiempo depara un desarrollo personal o profesional distinto para ambos miembros.

Si la sensación interna como equipo que rema juntos se mantiene a pesar del distinto desarrollo y el reconocimiento mutuo está explícitamente expresado puede que todo siga bien, de lo contrario los reproches en cuanto a lo que cada uno ha puesto en el proyecto conjunto y lo que ha recogido se puede convertir en una lucha de poder que amenace con quebrar la sintonía.

Con la ruptura del principio de igualdad muchas veces se rompe la relación e incluso algunas personas consideran el divorcio como una liberación, pues queda libre el camino para el desarrollo propio sin la consideración paralizante respecto a la igualdad de desarrollo del consorte.

Abordando en Terapia los Desequilibrios

En las parejas que vienen a terapia con desequilibrios de esta índole se debe prestar atención a que ambos compañeros obtengan las mismas oportunidades para su madurez. Se necesita fomentar un diálogo que pueda generar las líneas básicas de un proyecto común donde ambos se sienta reconocidos y donde el tiempo y los recursos se utilicen de manera solidaria para que sean los dos los que sigan creciendo.

En ocasiones las parejas tienen dificultades en determinar en qué dirección deben seguir para fomentar un desarrollo mutuo.

Es importante definir que los espacios individuales serán necesarios para que se reflexione sobre cómo cada uno quiere enmarcar en el ámbito familiar o de la relación su desarrollo y luego poder hablarlo con la pareja viendo las posibilidades reales de llevarlo a cabo. Es un proceso por etapas donde la terapia funciona como organizador y catalizador para fomentar la fluidez de decisiones.

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